Y ahora es cuando me digo: caí.
Caí en lo que muchas veces negué, sintiéndome fuerte, poderosa, cuando sólo era una estúpida persona creyendo saberlo todo. Me advirtieron, una y mil veces; y aquí estamos, tropezando con la piedra que ya había visto venir. Éstas son las clases de piedras que HIEREN, sus heridas tardan en sanar, si es que lo hacen... Es mejor correrlas del camino, alejarlas lo más posible de nosotros y seguir.
Creyendo siempre que mis amistades eran "verdaderas", que no me traicionarían, cuando lo único que hacían era serrucharme el piso. Y cuando lo noté, era demasiado tarde: había caído.
Al menos, hubiera sido menos doloroso que me apuñalaras en la cara, "amiga".
P.D: Chocolate caliente para el Alma. Que la disfruten.
Muy cierto,C.
ResponderEliminarMuchas gracias! A mi también me gusta (: